Me llamo María, aunque muchas personas me conocen por Meri. He vivido hasta los 27 años en Cercedilla, un pueblo de la sierra de Madrid. Precioso, por cierto, ¿lo conoces? Me fui de allí cuando comencé mi vida en común con Luis, mi compañero de vida. Soñamos con volver, algún día… y así estar cerquita de nuestra familia y amigos/as.

Soy una mujer muy utópica. Durante mucho tiempo fui una «buscadora». Dentro de mí, sabía que otra forma de relacionarnos con la infancia era posible. Y busqué durante mucho tiempo… En aquellos años, había muy pocas propuestas educativas centradas en el ser y casi ninguna formación. Llegó el momento en el que empecé a ser «encontradora», jeje. Se abrió ante mí una puerta maravillosa, llena de luz, donde hablaban el mismo idioma que yo, donde se promovían los valores que llevaba tiempo buscando… Personas que proponían el Respeto Mutuo como principio fundamental de la relación educativa. Y, a partir de ahí, fue todas las piezas del puzzle han ido encajando.

Soy también, una persona ávida de conocimiento. Nunca he parado de formarme… Aprender es para mí la magia de la vida. Me lleva a mundos nuevos, me ayuda a pensar y repensar… No sólo me refiero a formación teórica. Ha sido un constante en mi vida mirarme hacia dentro, aprender a relacionarme cada vez con más respeto tanto con peques como con mayores. Y me hace feliz mirar hacia atrás y observar el camino trazado.

Y dentro de esta pasión se encuentra también mi sed inagotable de conocer cada vez más sobre la infancia, sus formas de aprender, sus procesos, mis procesos, diferente maneras de acompañarles desde una mirada integral… Hay un proceso, especialmente, que me encanta: el aprendizaje de la lectura y la escritura.

Y, de esta manera, doy vueltas en espiral.

¿Te apetece conocer más sobre mi trayectoria o mi formación?